Llegó un ratón a roer la raíz de mi muela
A veces le dejo en la lengua migajas de pan y leche
y se calma el dolor, y se van los mareos
pero le da por esta extraña obsesión,
de hacer el amor con los huesos,
de desenterrar los nervios sin cuidado.
es un bruto! un cobarde! un parasito!
y se parece tanto a mí mismo.
Entonces las hormigas de mi sangre salen para combatirlo,
pero las idiotas en la batalla caen rehenes presa de su gula,
por eso él sigue royendo.
Entonces la doctora envía sus cargamentos de penicilina,
pero no llegan a tiempo, el sigue masticando la carne
por eso él llamó a sus amigos.
por eso ya cerré la puerta, y no vi que entraran,
ojalá no ayan entrado, el dolor persiste.
Hoy le mande un guante blanco
mañana al amanecer frente al mar de saliva
el escogera el arma; el taladro, la cizalla o el soplete
y me pongo a pensar, y trato de hacerlo
pero su reggetón me fastidia la vida
tenemos que terminar esto, si mañana no acepta
yo iré por él a su guarida
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